Procesos editoriales en las ciencias de la salud

Introducción

En las ciencias de la salud, como en otras ramas del saber científico, existe una secuencia de pasos que llevan de los conceptos básicos teóricos o de los resultados desconocidos a la publicación, impresa o en formato electrónico. Se considera que la actividad editorial es parte esencial de la transmisión de conocimientos y, en consecuencia, concomitante con las actividades docentes, investigativas y de formación profesional (estudios de pregrado, de especialización o de formación continua). En este sentido, los estudiantes, profesionales y docentes deben conocer los lineamientos esenciales que rigen los procesos editoriales, pues el producto final (ya sea un libro, una publicación periódica, un CD-ROM, o los diversos documentos que albergan sitios de la web) distan mucho de su estado de corrección y apariencia originales.

Proceso editorial general

Una vez se dispone de los textos definitivos por parte los autores o traductores, los cuales pueden adoptar la forma de una colaboración para un capítulo de revisión en un libro multiautoral, el texto de la traducción de una obra reconocida en idioma extranjero, un artículo original para una revista científica internacional o un documento que vaya a conformar un sitio web, es preciso someterlo a ciertos procesos secuenciales de tipo editorial que deben ser comunes a cada uno de los formatos mencionados.

Un primer grupo de procesos, que se agrupan bajo el concepto de preparación o cuidado editorial, se orientan a lograr textos en su forma definitiva; homogéneos y listos para someterlos a la fase de producción. Esta forma definitiva tiene que ver con la satisfacción de las exigencias y normas editoriales estándar y, además, aquellas normativas particulares de cada tipo de sustrato: libro, revista, folleto, CD-ROM, sitio web. Incluye generalmente la revisión técnica o de concepto, la ejecución de las correcciones de estilo y copyedición (o interpretación tipográfica) y la revisión del autor o traductor.

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La fase de producción de la publicación está conformada por aquellos procesos responsables de la presentación física (o virtual) de la obra. Aquí se incluye el diseño, la diagramación (composición o armada electrónica), la ilustración, la lectura y corrección tipográfica de las pruebas o galeradas sucesivas, y los procesos de la filmación en fotolito (o la bajada digital de películas, solo para impresos) y la reproducción, ya sea litográfica u otro tipo de impresión sobre papel, su copia en CD-ROM o el montaje de una página o sitio en la web. Estos procesos se tratarán referidos especialmente a la publicación del libro impreso, si bien se mencionan otros medios cuando se cree oportuno.

Fase de cuidado editorial

Corrección técnica o de concepto

Esta operación es de especial importancia en las obras de carácter científico y tiene dos justificaciones, de acuerdo con el tipo de texto aprobado para publicación. Si se trata de un original (escrito inédito o no publicado), la revisión conceptual es necesaria para asegurar al editor o comité editorial de la veracidad, pertinencia y actualización de la obra; si se trata de una traducción esta revisión es necesaria para verificar que haya sido ejecutada correctamente y que la traducción de los términos y conceptos se ajusta al lenguaje especializado vigente. Es conveniente contratar a un especialista en la materia, que tenga la idoneidad para poder señalar con claridad las modificaciones necesarias y agregar notas a pie de página, que mejoran la comprensión del texto.

Corrección de estilo

Todas las obras técnicas o científicas requieren una corrección de estilo, sin importar la procedencia del manuscrito (autor de un original o traductor) ni su destino. Este paso es insoslayable, pues prepara los textos desde el punto de vista gramatical y ortográfico. Debe encargarse a un profesional experimentado, tanto más cuanto más compleja sea la obra. No ejecutar la corrección de estilo puede resultar muy costoso, pues es más difícil corregir errores en las pruebas de diagramación que sobre el original del procesador de palabra.

Adecuación tipográfica (copyedición)

Además de la corrección de estilo, los texto finales deberán adecuarse debidamente desde el punto de vista tipográfico: deben hacerse explícitos, marcándolos, los diferentes niveles jerárquicos de titulación, la asignación de tamaño y tipo de fuente que se empleará en el texto básico y en los demás textos (pies de foto, encabezados de tablas, notas al pie de página y referencias bibliográficas), el número de líneas en blanco (antes y después de los subtítulos, tablas e ilustraciones, por ejemplo), el uso de columnas, la adecuada mención o anuncio de las figuras, tablas y referencias bibliográficas en el texto base, etc. Esta fase aportará a los diseñadores las indicaciones necesarias para formular, componer y proponer un diseño (o maqueta).

Revisión del autor o traductor

En las obras complejas es aconsejable una revisión por parte del autor o traductor, a fin de que aprueben los cambios introducidos en la corrección de estilo y las dudas que puedan haber surgido. Aunque pocos, algunos autores tienen nociones de señalización tipográfica y saben bien qué es lo que quieren ver reflejado en la publicación, pero lo usual es que esta labor se le encargue al corrector de estilo o a otro profesional.

Fase de producción editorial

Diseño y diagramación

En la fase de producción divergen sustancialmente el destino de los materiales sujeto de publicación: es decir, el procesamiento difiere entre los materiales impresos y los que se van a verter en formatos electrónicos (CD-ROM o internet). Tradicionalmente, en esta fase tiene lugar la presentación de bocetos para aprobación, por parte de un diseñador gráfico o taller de composición, del diseño de las páginas internas del libro, de la cubierta o de la interface de una página web, a fin de hacer ajustes. Ese equipo es también responsable de su presentación posterior tras la corrección. Los textos suelen llegar levantados o mecanografiados en uno de los procesadores de palabra informáticos usuales (Microsoft Word, WordPerfect, Works, etc.) y con las instrucciones necesarias para componer o realizar la armada electrónica e ingresar adecuadamente las tablas, notas, citas o ilustraciones. Estos textos se recuperan en un programa informático para armada de páginas (PageMaker, QuarkXPress, Ventura, FrameMaker, etc.), con el objetivo de producir las primeras pruebas diagramadas o galeradas. Los procesos de diseño y elaboración de páginas web o la implementación de multimedia en CD-ROM poseen asimismo programas específicos para su desarrollo.

Ilustración

Las publicaciones de ciencias de la salud suelen llevar muchos dibujos, diagramas, algoritmos y fotografías de carácter informativo y demostrativo. Los originales aportados tienen diversa procedencia y formato: pueden ser simples bocetos a mano alzada, diapositivas, fotografías sobre papel, fotocopias, microfotografías, archivos informáticos de ilustraciones elaboradas en programas de diseño (PowerPoint, Freehand, CorelDraw, etc.), tomografías, resonancias magnéticas, etc. Muchos de estos deberán ser realizados por artistas gráficos o procesados fotográficamente, a fin de homogenizar su apariencia, tamaño y formato, y hacerlos adecuados para introducirlos en el programa de composición de páginas para impresión o en el de elaboración de páginas web. Por tanto, la selección, adaptación y reproducción del material iconográfico debe realizarse como mínimo, de manera simultánea con la copyedición.

Elaboración del índice

Es de suma utilidad que los libros de las ciencias de la salud llevan cuando menos un índice alfabético (o uno analítico) al final de la obra que facilite la búsqueda y localización de palabras y conceptos clave por parte del lector. El índice se elabora sobre una copia de la diagramación por parte de un indizador experto o valiéndose de las herramientas apropiadas de los programas de armada de páginas, previa marcación hecha por parte del autor o revisor técnico. Este documento debe comprobarse frente a la paginación y debe diagramarse, compaginarse y corregirse para ser enviado junto con las pruebas del libro al fotolito.

Lectura y corrección tipográfica de pruebas

Se trata de la comprobación por parte de un lector de pruebas especializado de que se hayan seguido todas las instrucciones de composición y se hayan introducido todos las modificaciones previamente marcadas. Señala defectos tipográficos en la titulación, marginación, compaginación, foliación o numeración, reproducción y ubicación de tablas e ilustraciones, cambios de tamaño de las fuentes usadas en el cuerpo de texto o en las tablas, leyendas de ilustraciones, notas o citas. Las pruebas suelen retornarse al taller de diagramación acompañadas de una indicaciones sobre la colocación de los datos de portada y portadilla, la tabla de contenido, la pagina legal y otras partes preliminares y finales del libro. Si estas pruebas iniciales van muy cargadas de errores que deban corregirse es preciso sacar una o dos nuevas pruebas o galeradas de comprobación.

Bajada de películas y revisión de fotolitos

Para obtener las películas destinadas a la reproducción litográfica de los materiales impresos se recurre a un fotolito o taller que somete la copia definitiva de la diagramación a un proceso de fotomecánica tradicional. Si se utilizan medios electrónicos se remite un CD con los archivos o ficheros de la diagramación, de las ilustraciones y tipos de fuente usados para que procedan a la bajada digital de las películas. Éstas deben revisarse en la editorial antes de enviarlas al taller de impresión.

Reproducción

Aquí se agrupan una serie de procesos técnicos altamente especializados que tienen lugar en el taller de impresión y que desembocan en la obtención material de un impreso. Incluye el montaje, la calibración del color en máquina, la quemada de planchas de offset, la comprobación de pruebas azules (u ozalidas), la impresión, encuadernación y refilado.

Distribución y venta

Una vez el impreso ha sido entregado al editor, éste ha de realizar un somero control de calidad y desplegar su estrategia de mercadeo, promoción y distribución de la obra a fin de que el mensaje del autor llegue a su destinatario final. Muchas publicaciones universitarias y docentes se encuentran con que carecen de dicha estrategia (que incluye, por ejemplo, las políticas de suscripción en el caso de las revistas) y retienen injustificadamente inventarios físicos, lo cual impide una adecuada divulgación y venta del producto editorial.